A Venezuela – María de Los Ángeles Curiel

“Cómo no amarte si eres mi origen y por mis venas corren tus colores. Desde pequeña he recorrido cada uno de tus rincones; me esmeré por saber de ti, de tus cielos, tus mares, tus llanos, tus montañas, tus lagos. Nací junto a tu desierto, crecí entre cardones y tunas, pero también me tocó perderte poco a poco. Cuando me percaté de la situación, sentía que tus colores y los míos ya no combinaban, y sí, tal vez por un tiempo me dejé llevar por tantas personas y circunstancias que insistían en resaltar tus grises. Un día me encontré en una encrucijada: todo parecía indicar que era el momento de atravesar tus fronteras, que no había oportunidad para que tú y yo siguiéramos juntas. Pero un 06 de enero de 2014, en un conato de cordura, decidí darnos una última oportunidad, un año. Solo que esta vez yo lo haría diferente, decidí dejar de esperar por ti, y en cambio salí a buscarte; entendí que era yo quien tenía que darte lo mejor de mí, lo que ya nadie se estaba atreviendo a darte. Decidí dedicarte un año, a trabajar por ti, a construir para ti, a respetarte, reivindicarte, honrarte, a no hablar mal de ti. Durante todo ese tiempo me di cuenta de cómo me sonreías de vuelta, cómo tus grises se fueron coloreando. Así pasó ese año, y sin darme cuenta me llevaste al único rincón que no conocía de tu silueta, a tu selva, tu sabana, y allí, en tu inmensidad, respirándote, comprendí que este amor tan puro no merece ultimátum, porque fue capaz de perdonar, de sanar. Me sorprendí a mi misma, enamorada como nunca de todo lo que tú representas; de tu magia, de tu grandeza, tus ganas, tu voluntad, tu fuerza, tu empuje, de tus amaneceres. Pude haber escogido nacer en otro lugar pero te escogí a ti, y te sigo escogiendo cada día, no porque tenga o deba quedarme en tus tierras, sino porque Quiero hacerlo. Tuve que perderte para encontrarte de nuevo. Así, renovada. Descubrí como se erguía mi pecho y mi frente se alzaba con orgullo para decir “Yo soy Venezolana”. Hoy tengo la certeza de que en cada uno de nosotros existe esa decisión de amarte incondicionalmente, más allá de todo. Gracias por este amor, gracias por el infinito aprendizaje”

Un loco enamorado – Ronny Garcés

Para: Venezuela
De: Un loco enamorado
Anoche mientras dormías, decidí que no aguantaba más esta vida a tu lado. hice mi maleta y arranqué antes de que el sol terminara de alumbrarte. Tome el taxi que duele, el que va a Maiquetía. En el camino el chofer y yo nos contamos andanzas, amores, desamores y traiciones. Como cosa rara le conté que me robaron, que perdí años de esfuerzo cuando se llevaron mi carro del año. Cuando estaba a minutos de bajarme coincidimos en que éramos primos. Le di un abrazo, le mande saludos a esa tía que nunca veo pero siempre mamá habló de ella.
Se abrió la puerta 3 del aeropuerto internacional de Maiquetía, cuando vi mis pies sobre aquella obra de Cruz Diez, recordé aquel amigo de colegio que todos los días compartía su desayuno conmigo aunque ambos quedáramos fallos.
Recordé a Ashley Pérez, aquel primer amor, morena de ojos verdes, con cabello azabache y rulos naturales que se enroscaban en mi alma.
Recordé las güarapitas del Fermín Toro que acompañábamos con bolsas de pepito, raketi y Toronto y ese viaje de quinto año en el que recorrimos el oriente del país junto a dos comadronas, quienes se llevaron 10 cartones de Belmont para no pasar aceite.
Recordé aquel fiita que me regalo el viejo para ir a la UCV, al que le ponía jabón azul en el radiador para tapar unos huequitos que se le habían hecho con el tiempo. Un día de playa tenía una discoteca en la maleta, un vestier dentro del carro y un restaurant en el capó, ya que hasta unos huevos fritos hice en ese radiador.
A mitad de carrera un pana me dijo “¿chamo porque no vendemos pinchos, y malta en el estadio?” y así fue como monté mi primer negocio, en el que era cheff, maitre, cajero, seguridad y hasta perifoneo tuve que aprender. Luego vendí perros calientes en la Baralt con papitas, cebolla, repollo, queso y aguacate, recordé que ese carrito vendía también chaguarmas, lumpias y hasta eslay de pizzas nos pedían.
Recordé las reuniones en casa de mi mamá que cualquier excusa era buena. Festejábamos matrimonios, divorcios, peleas, reconciliaciones, pintadas de la casa, llegadas del agua, idas de luz, fugas de gas, en fin, cualquier cosa era buena para reunirnos todos los hermanos, prender unos carbones y montar una parrilla.
Entre tantos recuerdos me llego el sonido de un taxista que llamaba a los pasajeros de una manera muy peculiar, los llamaba cantando un remix de distintas canciones que decía así: “Caracas, caracas como me gusta esa ciudad, Son de Caracas las chicas que a mi me gustan, cerro Ávila, cerro El Ávila, para cantarte a ti mi Caracas puse al arpa todas las cuerdas de oro”. En ese momento agarré mis maletas y tome el taxi que me invitaba a vivir una nueva historia con mi Venezuela y a ponerle mil veces la misma mejilla, porque nadie me iba a hablar mal de ese país que tiene su café, su chocolate, sus arepas, su arpa, cuatro y maracas, su salto Ángel, su Canaima, sus médanos, sus playas y hasta sus cumbres Andinas recorriéndome las venas.

Querida Venezuela – Joaquín Pereira

Querida Venezuela

¿Cómo expresar el miedo que sentí al abordar ese barco de inmigrantes siendo tan joven? He decidido escribirte porque hoy cumplo 50 años de que me recibiste. Esta carta es para agradecerte Venezuela.

El nombre del navío que me trajo alivió un poco mi angustia: Sonriente. Al llegar a la Guaira nos recibieron cardones, tunas y cujíes que luego cedieron el paso a una vegetación más amable cuando nos acercamos a las faldas de El Ávila.  El cambio de paisaje fue el augurio de que tras un inicio difícil nuestra vida prosperaría.

Antes de dejar la casa paterna vi partir a mis hermanos al casi cumplir la mayoría de edad para no enrolarse en las guerras coloniales de Angola y Mozambique. Confiaron en la frase de la campaña de la Asociación Pro-Venezuela por la inmigración “No importa donde se nace, lo importante es donde se lucha”.

Llegaron a Caracas con el típico cajón de madera maciza con tapas arqueadas y tachones decorativos, a convivir en posadas abarrotadas donde los olores corporales se mezclaban con el humo de cigarrillos Fortuna y la comida enlatada que preparaban en sus habitaciones. Con los años lograron que los venezolanos asociaran las palabras panadería y portugués. Los portugueses aprendieron a tutear a los venezolanos sintiéndose miembros respetados del país.

Cuando las mujeres seguimos sus pasos, nosotras también aportamos a la idiosincrasia del venezolano al crear uno de sus iconos gastronómicos: la arepa rellena. Fuimos las que comenzamos la costumbre de abrir la masa de maíz típica de Venezuela y colocarle alguna vitualla como vianda que se llevaban nuestros maridos a sus trabajos, lo que luego se popularizó con las areperas.

Debí comenzar el texto escribiendo “Eu sinto uma imensa saudade por meu país, mas eu prefiro viver na Venezuela”, pero desde que me obligué a hablar portuñol para ayudar a mis hijos en sus tareas y a mi esposo en su negocio he dejado atrás mi lengua materna.

Debo confesar que la mayoría de los portugués vinimos para dejar aquí nuestro sudor pero no nuestros huesos. Con el tiempo esto cambió al enamorarnos de un país con una primavera permanente, sin xenofobia, donde puedes tirar una semilla donde quiera y ella germinará.

Venezuela, me diste un piso y un techo y yo te entregué en mis hijos a una socióloga, una contadora, un comerciante, una ingeniera en computación y un periodista; y en mis nietos a dos ingenieros mecánicos, un futbolista y un nadador de alto rendimiento.

Los tres mil caracteres de esta carta han sido los más difíciles que me ha tocado escribir. Lo he hecho como si cargara un fuerte peso en el corazón. Mi esposo está muriendo de cáncer y por eso he realizado un inventario de mi vida. Tú Venezuela has sido el hermoso telón de fondo de ella. Me hiciste comprobar la frase de Fernando Pessoa: “Tudo vale a pena. Se a alma não é pequeña”. Por eso comparto el comentario expresado por Salomón Cohén: “Venezuela me lo ha dado todo. Todo lo que soy se lo debo a Venezuela”.

Gracias

María da Conceiçao

 

 

 

 

¡¡¡Tu verdadera belleza!!! – Manuela Garcia

Se que te lo habrán dicho antes, lo bella que eres, que eres deleite caribeño pero al mismo tiempo portentosa amazonas y también encanto andino. Eres mezcla de sabores, sonidos, olores y texturas; eres el araguaney con su amarillo resplandeciente, la majestuosidad del Orinoco recorriendo nuestro Macizo Guayanes, el amanecer multicolor del llano y al mismo tiempo el atardecer que se refleja sobre las cristalinas aguas de las costas del Oriente.

Eres ese hermoso carraspeo – que queda sonando en el oído y en el corazón- del cuatro tocando un buen joropo, la dulzura del bienmesabe que hacía mi mama, eres el calor de una arepa recién sacada del budare, la textura suave de un dulce de leche y el olor por la mañana del café hecho a la leña.

Eres lo colorido de nuestras tradiciones –mezcla de tres culturas – que van desde la magia de elaborar las hallacas en familia al ritmo del ponche crema, hasta el inconfundible danzar de los diablos de Yare, pasando por la paradura del niño y la procesión de la Divina Pastora.

Y aún así, tu verdadera belleza radica en tu gente….

Gente mestiza, noble, de paz, orgullosa de su herencia, que vibra cuando escucha unos tambores, que se emociona cuando recita una gaita o se le agua el guarapo cuando escucha al caballo viejo del tío Simón.

Gente que creyendo en la fraternidad y en un mejor país, le abrió los puertas – donde otros las cerraron- a inmigrantes de las geografías más diversas, que llevando en su maleta la incertidumbre del porvenir y la nostalgia de su país, encontraron la misma tierra de gracia que describiría Colon años atrás.

Gente que creyendo en un mejor país para sus descendientes cruzo una cordillera nevada con solo alpagartas, una lanza y la esperanza en el hombro de cerrarle el paso al totalitarismo y al despotismo, realizando asi, lo que sería una de las gestas históricas más grandes de la América.

Gente extraordinaria y alegre, que a pesar de las dificultades, da lo mejor de si, y siempre tiene una sonrisa o un chiste a flor de piel.

Y es que hoy, en mis más de 70 años de vida (ya después de cierta epoca segui viviendolos pero no contandolos), solo puedo decir que mi Venezuela es pasión, que somos parte de ella y estamos prendados de ella, por nuestras venas transita esa energía contagiante que late al mismo ritmo del relámpago del Catatumbo, que su gente – su verdadera belleza – puede por tiempos sentirse agobiada, desorientada, pero nunca, nunca va rendirse en conseguir un mejor país.

Manuela Garcia Flame

Confesión de Amor – Richard Tovar

No tienes idea de cuánto te he pensado, de cuánto te he vivido, de cuánto te he soñado, querida amante mía de fajines tricolor y estrellas en el corazón. No sabes cuánto te he luchado, no imaginas cuánto me has inspirado.
Lo he mantenido en secreto, pero ya es momento de confesarlo. Has sido mi gran amor desde que tuve conciencia de tus símbolos y significados. Me perdí locamente cuando tus aguas mojaban mis pies en las playas, cuando seduje tu figura subiendo alguna montaña, cuando con la frente en alto mencioné que eras mi patria.
Lo confieso hoy porque tengo ya el valor y las fuerzas para asumirte como mía, para esforzarme por ganarte y conquistarte desde mis alegrías; quiero construir tu historia con mis pasos de juventud soñadora, hacer de tus calles un presente posible, hacer de tus museos y árboles el cohete que me lleve a elevarte, a que brilles.
Te confieso que te amo, que soy fiel y persistente, que mi pedagogía es pertenecerte, hacer de ti el mejor lugar para estar es la misión que con mi esfuerzo cumpliré aunque la vida me cueste.
No te diré que es sencillo esto de mantenerme creyente a la idea de conquistarte y que enloquezcas por mi iniciativa, a veces me siento desahuciado, descuidado y negligente porque sencillamente ningún esfuerzo humano es suficiente para representarte.
Me siento minúsculo cuando transito tus carreteras llenas de verde vida y en el momento que encuentro detrás de la montaña del norte tu sol con cielos grises, tu luna al amanecer, tu araguaney con sonrisas doradas y tu orquídea acompañando una tonada llanera es que me doy cuenta de cuanto sigues sonriendo, de cuando sigues amando y de cuanto sigues creciendo.
También me siento gigante al sentir que te pertenezco, al llevar tu nombre en mi pecho, al salir de tus gigantes horizontes y a golpes de cuatro, maraca y tambor revivir mi alma llanera en cualquier parte del mundo, sentir gloria por un bravo pueblo en cada triunfo que enviamos a distintos continentes, despertar y disfrutar de un guayoyo y un buenos días tan cálido de los casi 30 millones de hermanos que tus tierras me han dado y entonces me pregunto, si tú después de tanto sigues luchando ¿Cómo yo voy a rendirme en el intento de emprender un viaje a la aventura de amarte?

Richard Tovar

Llega a su fin el concurso de cartas #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela

Ya se escogieron los cinco finalistas de esta actividad que busca realzar el amor que los venezolanos sienten por nuestro hermoso país. La Gala Final se efectuará el próximo martes 16 de febrero, en la Plaza Central del Centro Sambil Caracas, donde cada uno leerá ante el público allí presente su carta y se procederá a anunciar al ganador

 

Luego de casi dos meses de convocatoria, el próximo martes 16 de febrero se sabrá quién es el ganador del concurso de cartas #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela, una actividad promovida por Sambil Venezuela y enmarcada dentro de la campaña homónima, que de la mano del periodista Álvaro Pérez Kattar junto al Grupo Sambil ha buscado resaltar bajo la óptica del optimismo todos los atributos que ofrece nuestra hermosa nación. Como parte de ella se han venido realizando acciones concretas a través de las redes sociales, charlas y espacios abiertos de todos y cada uno de los Centros Sambil a nivel nacional. Cabe destacar que la campaña contó con fotografías de Horacio Siciliano, que ilustraron frases construidas con el fin de motivar y elevar la moral de todos los que habitan esa Tierra de Gracia llamada Venezuela.

En total se recibieron casi 300 cartas, que fueron evaluadas por un jurado conformado por el Ing. Alfredo Cohen, vicepresidente de Constructora Sambil; el creador de la campaña, Lic. Álvaro Pérez Kattar; el director de la Revista Sambil, Lic. Ángel Álvarez y el fotógrafo Horacio Siciliano. Todas fueron leídas en detalle y luego de tomar en cuenta factores como sintaxis, ortografía y originalidad, se escogieron a los cinco finalistas, que son (sin un orden en particular):
– Joaquín Pereira
– Manuela García
– María Curiel
– Richard Tovar
– Ronny Garcés

Ellos, leerán sus cartas ante un público congregado en la Plaza Central del Centro Sambil Caracas, el 16 de febrero a partir de las 5:30 pm; y luego de una última votación, el jurado anunciará quien es el ganador del concurso de cartas #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela. El ganador del primer lugar se hará acreedor de una estadía de cuatro (4) días y tres (3) noches para dos personas en Lidotel Agua Dorada, en la Isla de Margarita con boletos aéreos nacionales incluidos junto al libro Optimista Yo, autografiado por Álvaro Pérez Kattar. El segundo premio, una estadía de tres (3) días y dos (2) noches para dos personas en Lidotel Paraguaná con boletos aéreos nacionales incluidos junto al libro Optimista Yo, autografiado por Álvaro Pérez Kattar. Y el tercer: Una cena para dos personas en Lidotel Venezuela junto al libro Optimista Yo, autografiado por Álvaro Pérez Kattar.

“Venezuela me lo ha dado todo. Todo lo que soy se lo debo a Venezuela”, son palabras de Salomón Cohen, fundador de Constructora Sambil. Y esto se ha vuelto filosofía de empresa y manifestado en todas y cada una de las acciones, proyectos y emprendimientos de una compañía que ya tiene 59 años de labor ininterrumpida levantando viviendas, modernos edificios corporativos, hoteles y centros de compras, servicios y entretenimiento a lo largo y ancho de nuestro país, llevando empleo, calidad de vida y bienestar en cada comunidad donde se ha hecho presente.

Cartas #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela

‘Cartas #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela’ es el concurso organizado por Sambil Venezuela en el marco de su campaña homónima. Una hermosa manera de manifestarle al país nuestros más profundos sentimientos hacia él…

“Venezuela me lo ha dado todo. Todo lo que soy se lo debo a Venezuela”, son palabras de Salomón Cohen, fundador de Constructora Sambil. Y esto se ha vuelto filosofía de empresa y manifestado en todas y cada una de las acciones, proyectos y emprendimientos de una compañía que ya tiene 58 años de labor ininterrumpida levantando viviendas, modernos edificios corporativos, hoteles y centros de compras, servicios y entretenimiento a lo largo y ancho de nuestro país, llevando empleo, calidad de vida y bienestar en cada comunidad donde se ha hecho presente.

Actualmente, de la mano del periodista Álvaro Pérez Kattar y con fotografías de Horacio Siciliano, Sambil Venezuela emprende la campaña #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela, en la que se pretende resaltar bajo la óptica del optimismo todos los atributos que ofrece ese país que “nos lo ha dado todo”. Como parte de ella se han venido realizando acciones concretas a través de las redes sociales, charlas y espacios abiertos de todos y cada uno de los Centros Sambil a nivel nacional y, ahora, extiende la participación a toda la ciudadanía, que podrá expresar su amor hacia el país en el concurso ‘Cartas #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela’.

Si deseas participar en esta iniciativa, visita la página www.tusambil.com/aquinosehablamaldevenezuela para que conozcas más sobre la campaña y las bases del concurso.

 

¡Por Tanto! – Carta ganadora del concurso interno Constructora Sambil

Inspirados por el mensaje de la campaña “Aquí No Se Habla Mal de Venezuela”, Constructora Sambil realizó un concurso interno entre sus empleados, invitándolos a escribir una carta a Venezuela. El jurado conformado por Álvaro Pérez Kattar y Horacio Sicialo, eligió la misiva titulada ¡Por Tanto!:

¡¡¡Gracias!!!, es una forma maravillosa de comenzar a escribirte éstas líneas. Si te preguntas ¿por qué?, la respuesta es: Contigo aprendí a dar mis primeros pasos en el jardín de tu casa; a soltar mis continuas sonrisas y terminar en locas carcajadas. Aprendí a nadar en tu playa, o mejor dicho, a chapucear y terminar aprendiendo a flotar y así sobrevivir. Aprendí a montar bicicleta en tu cuadra, con algunas caídas, pero siempre me impulsaste a volverlo a intentar. Me inspiraste cada segundo y aún me inspiras. Contigo he conocido cada paraíso inimaginable, cada rincón especial, y me has enseñado a compartirlo y disfrutarlo en familia y amigos. Me presentaste a esa maravillosa montaña que llamas Ávila, esa que cada caraqueño sentimos como un pedacito de sí.

Has estado en mis momentos más alegres y también los más tristes, riendo conmigo y también secando mis lágrimas, entendiendo que a veces el silencio dice más que mil palabras; pero también enseñándome fielmente que el sol siempre vuelve a brillar. Cada complicidad nos hace más unidos; es por esto que no puedo dejar de hablar de tus cosas maravillosas, de tus hermosos atributos, simplemente te haces querer.

Siempre has sido mi símbolo de fortaleza y gratitud, porque siempre estás dispuesta, siempre extiendes una mano amiga a quién más lo necesita, estás allí para todo aquel que lo requiera. Pero hoy, también quiero que sepas que yo también estoy aquí para ti, para darte esa mano amiga, para luchar junto a ti, para hacer frente a todo contigo.

Así que hoy, mi querida VENEZUELA, no deseo hacer otra cosa más que eso, darte las Gracias… POR TANTO!!!

Carolina Bello.

¡A ti Venezuela! – Carta ganadora del concurso interno web de Constructora Sambil

Inspirados por el mensaje de la campaña “Aqui No Se Habla Mal de Venezuela”, Constructora Sambil realizó un concurso interno entre sus empleados, resultado ganadora la titulada: A ti Venezuela.

A ti Venezuela…

A ti que me diste este color tan peculiar de piel, este “cantaito” al hablar y este ritmo que llevo en la sangre; a ti quiero, después de muchos años, regalarte unas palabras.

Sé que soy venezolano y que a ti pertenezco, no porque lo diga un papel,  ni por ser parte de  esa cifra de 30 millones de habitantes que pisan tu suelo. Sé que a ti pertenezco  porque se me eriza la piel y se me aprieta al corazón al escuchar esa estrofa: “Llevo tu luz y tu aroma en mi piel, y el cuatro en el corazón”.

Sé que a ti pertenezco porque no me imagino un desayuno sin una arepa o unas navidades sin una hayaca.

A ti Venezuela…

A ti que eres madre, eres hija y ciertamente eres abuela, a ti quiero devolverte aunque sea un poco de lo que me has dado, pues sería egoísta pensar que todo lo que soy o todo lo que tengo no es gracias a ti.

Fuiste tú quien me enseñó de geografía, deleitándome con un abanico de paisajes y un sinfín de vegetación.

Fuiste tú quien despertó mi amor por la chocolatería, pues me regalaste uno de los mejores cacaos del mundo, y eso Venezuela mía, no es una hipérbole.

A ti Venezuela…

A ti que me sufres y me sientes,  a ti regalaré hoy mi voz y mis manos como herramientas de trabajo, ya que fuiste tú, quien hace algunos años, me dio un punto de partida y hoy quiero decirte que eres mi punto de llegada.

No quiero mentirte amada mía; las cosas no pintan color de rosa, y mucho menos son como yo me lo imaginaba, pero descuida, no estamos solos en esta batalla y somos muchos los que estamos dispuestos a lucharla.

A ti Venezuela…

Quiero dejarte por escrito promesas y sueños, podríamos llamarlo un testamento. Estabas aquí antes de que yo llegara, y seguirás estando el día en el que me vaya.

No podría marcharme en paz sin saber que hice en ti un cambio. Que hice de ti un lugar mejor para mis hijos o que al menos te devolví ese brillo por el cual tantos extranjeros suspiraban (tranquila Venezuela, ese brillo sigue ahí, tan solo debemos pulirte de nuevo y borrarte algunas manchas).

No quiero prometerte que buscaré culpables, pero si quiero darte una solución. Solución a cada desafío que se nos seguirá presentando, a cada obstáculo y a cada tropiezo, porque fuiste tú quien me dio un suelo donde caer, ahora me toca a mí darte las fuerzas para subir.

Vamos ser como ese Tío Tigre y Tío Conejo que forman parte de tu memoria urbana, y que generación tras generación han sabido transmitir enseñanzas. ¡VAMOS A ENSEÑAR!

Vamos a enseñarle y a recordarle al mundo que somos más que mujeres bonitas e hidrocarburos que brotan del suelo. Vamos a enseñarle eso que diariamente me has inculcado, que somos música, pasión, baile, comida y paisajes… y discúlpame Venezuela que ya no me refiera a ti como un TÚ y a mí como un YO, pero es que esto es reflejo de la dinámica de mi vida. Comencé esta travesía en tus tierras siendo tan solo YO, y a estas alturas de la vida nos hemos convertido en un NOSOTROS.

A ti Venezuela…

Quiero hablarte no solo por mí, pues podría ser yo una persona ordinaria, un trabajador, un jefe, un empresario, profesor o estudiante; creo que a estas alturas no importan géneros, religiones ni títulos. Quiero hablarte ahora como venezolano que soy, que sufre, que siente, que trabaja, que sueña y que añora. Como venezolano que línea tras línea ha confundido sentimientos de gratitud, de esperanza, dolor y nostalgia, pero que siempre ha mantenido el orgullo por delante:

Estoy orgulloso de ser venezolano

Estoy  orgulloso de portar tu nombre en mi cédula

Estoy orgulloso de celebrar tus costumbres

De cantar tu himno

De sentirme tuyo

Por eso Venezuela…

Mientras yo siga aquí, no permitiré que sigan ensuciando tu nombre, pues aquí: #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela

Andrea Caraballo

Sambil se suma a la campaña #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela

Caracas.- Sambil Venezuela, a través de los siete centros comerciales que conforman la cadena en todo el país, se suma a la campaña #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela, promovida por el comunicador Álvaro Pérez-Kattar a través de las redes sociales desde hace más de un año.

Según comenta el también escritor del libro ¿Optimista, yo?: “el propósito fundamental de esta campaña que ya se ha convertido en un movimiento, ha sido inspirar a los venezolanos para visualizar un futuro posible, crear arraigo y compromiso con nuestro país e invitar a tomar responsabilidad sobre las cosas que podemos mejorar desde lo individual”.

En la actualidad, ya han sido publicadas más de 24.000 fotos en la red social Instagram usando la etiqueta y miles de voluntades en todo el país han venido participando progresivamente a través de sus negocios, empresas e instituciones, a lo que se suma el Grupo Sambil, con la colocación de pendones en todos sus centros comerciales con algunos de los mensajes promovidos a través de esta campaña, con frases como: “Solidaridad, un valor propio de venezolanos”, “Los venezolanos no somos flojos, somos fuerza emprendedora”, “Irse de Venezuela es una opción, pero no la única”, entre otros.

La Junta Directiva de la organización expresa que “Para Sambil es un placer y un deber sumarnos a una campaña como esta, pues somos una empresa cien por ciento venezolana, con 57 años de trayectoria en nuestro país. Venezuela nos lo ha dado todo y en estos momentos, más que nunca, ella nos necesita. Nuestros espacios están totalmente abiertos a iniciativas de este tipo”.

Además, a partir de Enero 2016, se realizarán una serie de conferencias y actividades públicas presentadas por Álvaro Pérez-Kattar e invitados especiales, para promover el optimismo y estimular un mayor compromiso y arraigo de los venezolanos con el país.